25.2.12

¿Cuánto estás dispuesta a pagar por amor?

Martina hablaba sin parar del chico que había conocido hace unos días, mientras su abuela, con visible impaciencia, disfrutaba su cigarro lentamente y dejaba dibujados sus labios color sangre en el extremo de éste.
Martina hablaba y hablaba, sonreía y se carcajeaba ella sola con nerviosismo al ver que su abuela le prestaba más atención al humo del pitillo que a su nieta.
-Pero yo creo que Max me quiere -dijo la chica y en ese momento  le entró la curiosidad a la señora-. Me lo ha dicho, y la forma en que me mira...
-Dime, ¿cuánto estás dispuesta a pagar por amor? -interrumpió la mujer al tiempo que intentaba no demostrar interés mirando por la ventana.
Martina no supo reaccionar. Balbuceó unas cuantas cosas sin sentido y vio como una leve sonrisa apareció entre los labios de su abuela. 
-"Se está saliendo con la suya -pensó la muchacha-. No debo hacer que me gane. Esta vez no".
-No necesito pagar por amor. El amor es mucho más profundo que eso.
En ese momento su abuela soltó una risotada casi exagerada y apagó el cigarro intentando prevenir un ataque de risa.
- Entonces ve ahorrando- contestó mientras se acomodaba en su butaca.
-¿Qué? Ya te he dicho que no necesito...
-No -volvió a interrumpir-, digo que vayas ahorrando para unas tetas nuevas y así comprobarás lo profundo que es el amor.

2 comentarios:

  1. Muy bueno, me ha encantado el carácter de la abuela. Es más, me la imagino perfectamente: la siempre elegante señora, dueña y madre de la ironía, de apariencia soberbia marcada por todo las intensas experiencias de su juventud. O no sé... Bueno, en definitiva, que me ha gustado y tienes un nuevo amante guisante por aquí :)

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    1. Sí, cuando escribí el texto tenía una imagen parecida a la que tú tienes de la abuela.
      Un beso :3

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