5.12.11

Te confieso que...


Me convertí en una extraña en cuanto dejé de recortarte y comencé a caer, a caer, a caer...
Y justo cuando todo iba a decidirse en un suspiro, me alzaste y me abrazaste. Me dijiste que nada había cambiado y el siempre estaré ahí del que hablaste antes de irte cobró más fuerza.
Pero entonces empezaste a desaparecer y a aparecer; te escondías y te perdía durante días. Otras veces llegabas y te quedabas tanto tiempo que pensé que esta vez, definitivamente, te quedarías. Yo me alejaba cuando volvías, pero no porque me enfadara, sino porque te necesitaba y no estabas. Entonces el siempre estaré ahí fue perdiendo significado y coherencia
De pronto te volviste a marchar, ahora por más tiempo. Y yo me quedé aquí entre tanto recuerdo y estoy comenzando a caer, a caer, a caer...

Y te vuelvo a necesitar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario