7.11.11

Iluminar corazones sin ventanas con velas aromatizadas.

Intenté por todos los medios encender velas allí donde fundiste las bombillas de mi interior que acabé quemándome con la cera, y el dolor fue tan fuerte que terminé por dejar el fuego y me dediqué a esperar cada atardecer con la esperanza de que durante esos momentos, viniera alguien que trajera luz y calor a mi interior y que, en lugar de velas, encendiera un gran fuego en el centro de mi corazón que nadie pudiera apagar, ni si quiera tú.
Por ello, por la noche me quedo a oscuras y silenciosa, esperando al alba con impaciencia; así la espera se me hace más amena, viendo los primeros rayos de luz asomando por el cielo mientras le sonrío al día.



Pero aunque vuelve cada mañana a salir el sol, 
mi corazón sigue en penumbra

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