13.9.11

Tristeza ordenada.

Estoy acurrucada en un rincón de mi cama. Mi piel agrietada por el frío empieza a tiritar. Mi pelo, esparcido por mis hombros desnudos, es mi única ropa.
Quizá si lo ves desde fuera sea una imagen de tristeza ordenada; y yo, como un objeto más, me encuentro en un rincón frío y oscuro.

Pero si entras en mi interior verás que todo está sumido en un caos, tal y como lo dejaste. No han cambiado mucho las cosas desde que te marchaste. No he intentado reparar nada. ¿Para qué? Tu recuerdo siempre hace que se vuelva a derrumbar.

Me olvidaste como se olvida una colilla que arrojas a un charco después de la lluvia; yo escucho y siento ese agua empaparme todo el cuerpo, aunque esté a cubierto. Cala cada parte de mi piel y me hunde en ella. Sé que no parará, no en mucho tiempo. 

Al menos déjame decirte que hagas lo que hagas, digas lo que digas, yo no quise ésto.

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