15.8.11

Llámalo X.

Quizá es demasiado tarde, o quizá muy pronto. Últimamente no hay punto intermedio. Me cuesta expresarme mucho estos últimos días; mis ideas se inflan y desinflan como un acordeón, con el mismo sonido incluso. 
Demasiados pensamientos en una sola mente, tal vez. O es que, a pesar de dormir tanto, me agoto. 
La música se apagó, el botón de play con el que comenzaba una película no funciona, los libros cogen polvo en mi mesilla...
Probablemente sea el rencor el que no me deja salir de aquí, o el amor, quién sabe. Mi mente está ocupada por algo más que recuerdos; llámalo ralladas, llámalo preocupaciones, llámalo X... 

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